El misterio de la ambulancia del Sempro en que el terror conmocionó a Villa Mercedes

Un llamado de emergencia en 2015 desató uno de los episodios paranormales más recordados de Villa Mercedes. Tras atender a una joven alterada por una sesión de Ouija, los profesionales del Sempro hallaron la ambulancia destruida por dentro y la camilla arrancada de su anclaje mecánico, lo que llevó a convocar sacerdotes para bendecir el vehículo.

02/11/2026 Fuente: El Diario De Villa Mercedes

En abril de 2015, un llamado al Servicio de Emergencias Provincial (Sempro) derivó en uno de los episodios paranormales más impactantes y debatidos de la historia reciente de la ciudad.

​Aquella madrugada de abril, una llamada desesperada requirió la presencia de una unidad de emergencias en un domicilio de la ciudad. Al llegar al lugar, tres profesionales del Sempro se encontraron con una escena desconcertante: una joven fuera de sí que presuntamente había estado participando en el popular «juego de la copa» o sesión de Ouija.

​De acuerdo con las crónicas y declaraciones de los profesionales actuantes expresadas en la época, la joven presentaba un comportamiento alterado, un cambio drástico de voz y una fuerza física desmedida e inusual para su contextura. Un familiar en la habitación intentaba contenerla orando sobre ella mientras la joven respondía con burlas e ironías desafiantes («¿Ya se cansaron? Yo no me cansé»).
​El personal de salud intentó tranquilizarla y proceder al traslado asistido para su atención médica. Sin embargo, lo más perturbador sucedió en torno al vehículo sanitario.

​Una vez finalizada la atención e intervención, el equipo médico descubrió que el interior de la ambulancia estaba completamente revuelto y desordenado.
​Los insumos y elementos médicos aparecieron diseminados y amontonados por el habitáculo.
​La camilla principal, diseñada con un traba mecánico de seguridad para resistir traslados de alta velocidad y maniobras bruscas, había sido arrancada y desencastrada de su anclaje.

​El impacto entre los trabajadores fue tal que la dirección médica y el personal del servicio solicitaron la presencia de autoridades eclesiásticas para bendecir el vehículo. Los sacerdotes Gustavo Méndez y Estanislao Malek concurrieron al lugar para bendecir la ambulancia y llevar tranquilidad a los profesionales, manteniendo la cautela habitual de la Iglesia ante sucesos de esta índole.

​El caso oscillationó entre explicaciones científicas (como un brote psicótico severo) y mitos urbanos sobre posesión, pero permaneció grabado en la memoria colectiva de Villa Mercedes como uno de sus enigmas más estremecedores

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